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La Oración

      La oración es una acto que realizamos por medio del cual expresamos personal o públicamente a Dios   nuestras acciones de gracias, nuestras angustias, y necesidades. Este acto se realiza con los ojos cerrados sencillamente para poder concentrarnos en este momento de súplica y no por algo místico; es decir, lo hacemos para no distraernos con factores externos. Es como al momento de hablar con alguien, usted trata en lo más posible de prestarle atención y dirigir hacia él o ella su mirada; esto no quiere decir que al cerrar los ojos vemos a Dios, sino que enfocamos nuestra atención hacia Él.
      1ra de Juan 5.14 nos da la seguridad en nuestra oración de que, si pedimos algo agradable a la voluntad de Dios, Él nos escuchará.
       Así que hay varias preguntas a contestar con respecto a la oración:
Si Dios lo sabe todo, ¿Por qué orarle?

      Sabemos que Dios es omnisciente y conoce hasta lo profundo de nuestros corazones, por lo que no es necesario pronunciar las palabras para que Dios nos escuche; no obstante, hay varios factores por los cuales es obligatoria la oración para el cristiano:

  • Es la manera señalada por Dios para que le honremos, ya que es un medio de adoración.

  • Es un acto por medio del cual manifestamos nuestra dependencia de Dios, no tan solamente al público sino también a nosotros mismos.

  • Al llevarla a cabo nos damos cuenta de que tan frágiles somos y que tan grande es Dios.

  • Es un medio por el cual Dios realiza su voluntad. Esto se debe al hecho de que nosotros los creyentes rogamos por que se haga su voluntad.

  • Al orar estamos cumpliendo y agradando a nuestro Dios.

Si Dios es Soberano y se hace siempre su voluntad, ¿Por qué orarle?

 

            La oración no tiene el propósito de alterar los decretos que Dios ha establecido ni tampoco puede (Mt.5.10; Ro.8.26-27). Cuando un hijo de Dios ora no lo hace para cambiar el plan de Dios, sino para que éste se efectúe (Lc.11.2). Además, como sus hijos, nosotros también hayamos perfecto gozo en hacer su voluntad y rogar por ella, porque sabemos que ésta es perfecta (Ro.12.2; 8.28).

La poderosa obra del Espíritu Santo en la oración del creyente

               Por último, nos es necesario mencionar la labor del Espíritu Santo en nuestras oraciones, por lo que citamos Romanos 8.26 y 27:

               "Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

              Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, poruqe conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos."

                  Nosotros somos tan pecadores y Dios es tan Santo que ni siquiera nuestra oración más ferviente puede llegar a agradarle perfectamente, pero su amor por nosotros es tan grande que nos ha dado su Espíritu Santo para interceder por nosotros como un Traductor Sagrado y así verdaderamente el Padre pueda gozarse en sus santos y atender a sus súplicas. Si podemos orar, es porque Dios es Bueno y lo ha establecido como un don de su gracia hacia nosotros.

                 

      Nuestros cultos de oración son todos los Miércoles a partir de las 7:00p.m. a los cuales está cordialmente invitado.

"Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo." Jn.1.17

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